Adivíname el futuro.
En la bola del cristal negro de esta noche
ponga tu sueño sus manos, y lo adivine.
Adivínamelo así, desnudo de la realidad del presente,
de la memoria del pasado desnudo.
(No importa si sea mi muerte la que veas;
porque, si me lo adivinan tus manos, qué muerte es muerte,
si mi muerte está en tu vida, viva muerte...)
Adivíname el futuro.
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