Voz en OFF

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23.5.12

El abrazo


Cuando te abrazo, asáltame la idea
de ser hiedra que oprime a una escultura;
más, ola azul ciñendo la hermosura
de la triunfante Venus Citerea.

Más, ser círculo de oro que rodea
de un soberbio brillante la luz pura;
más, ser trozo de sombra en que fulgura
un lucero que vivo nacarea.

Más, ser del sol engarce peregrino;
más, ser paño de cáliz argentino;
más, ser sagrario de tu busto terso.

Más, ser de un alma el amoroso lazo;
y más, ser Dios cogiendo en un abrazo
la redondez sin fin del Universo.


[Salvador Rueda]

28.4.12

Liebe lied*


SIE:

Immer allein sind Liebende sich in der grössten Versammlung.
Aber sind sie zu Zweien,
stellt auch der Dritte sich ein.

ER:

Amor, ja!





*Canción de amor

ELLA:

Los amantes siempre están solos en medio de la gran multitud.
Pero estando los dos,
siempre se mezcla un tercero.

ÉL:

¡Amor, sí!

27.4.12

Al margen de mis libros de estudio


I

Yo, que pensaba en una blanca senda florida,
donde esconder mi vida bajo el azul de un sueño,
hoy pese a la inocencia de aquel dorado empeño,
muero estudiando leyes para vivir la vida.

Y en vez de una alegría musical de cantares,
o de blanca senda constelada de flores,
aumentan mis nostalgias solemnes profesores
y aulas llenas de alumnos alegres y vulgares.

Pero asisto a las clases puntualmente. Me hundo
en la enfática crítica y el debate profundo:
Savigny, Puchta, Ihering, Teófilo, Papiniano…

Así llenan y cubren esta vida que hoy vivo
la ciencia complicada del Administrativo
y el libro interminable del Derecho Romano.


II

Luego, en el mes de junio, la angustia del examen.
Pomposos catedráticos en severos estrados,
y el anónimo grupo de alumnos asustados
ante la incertidumbre tremenda del dictamen

que juzgará el prestigio de su sabiduría…
Aplaudir aquel triunfo que talento pregona,
y mirar cómo a veces el dictamen corona
con un sobresaliente una testa vacía.

Deshojar cuatro años esta existencia vana
en que París es sueños y es realidad La Habana;
gemir, atado al poste de la vulgaridad,

y a pesar del ensueño de luz en que me agito,
constreñir el espíritu sediento de infinito
a las angostas aulas de una Universidad.


III

¿Y después? Junto a un título de flamante abogado,
irá el pobre poeta con su melancolía
a hundirse en la ignorancia de una notaría
o a sepultar sus ansias en la paz de un juzgado.

Lejos del luminoso consuelo de la rosa,
de la estrella, del ave, de la linfa, del trino,
toda la poesía de mi anhelo divino
será un desesperante montón de baja prosa.

Y pensar que si entonces la idealidad de un ala
musical en la noche de mi pecho resbala
o me cita la urgente musa del madrigal,

tendré que ahogar, señores, mi lírica demencia
en los considerandos de una vulgar sentencia
o en un estrecho artículo del Código Penal…


[Nicolás Guillén]