Voz en OFF

5.12.11

Luna lejana

Si tengo la  fortuna
de que con tu alma mi dolor se integre,
te diré entre melancólico y alegre
las singulares cosas de la luna.
Leopoldo Lugones

Muda, mi amiga, la mañana se me antoja eterna.
Se desliza en el cielo una luz suave y tierna
al tiempo que pienso en ti. ¡Estás tan lejos!
¡Oh, cómo ansía mi corazón ver tu rostro en los reflejos
que le roban al sol las ventanas extrañas!
Le pregunté al Hacedor por qué no me acompañas
mas no me respondió. Lo único que me dijo es que te asemejas
a la luna que visita en la noche de mi cárcel las rejas
que me encierran separándome de ti,
y que cantas con encanto un canto que dice así:
«Desde que anochece aparece la luna
con su bellísimo color blanco cristal
y se va desplomando sin razón alguna
su suave luz...» ¡Qué canto eternal!
¡Qué canto que entona los encantos de la vida!
¡Ven, amada luna, no te quedes recluida
en las rejas que me alejan separándome de ti,
ven que quiero verte, 
ven que quiero que en mí
resplandezca tu amor, ven que quiero conocerte!
Muda, mi amiga, la mañana
se me antoja
etena. Cual hoja
seca muera el día en mi ventana.
¡Que venga la noche con su luna inmortal!
¡Que venga la luna con su color blanco cristal!
¡Ven, amada luna, ven y quédate en mí
que en la cárcel de mi amor esperando estoy por ti!


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