- Abrí una cuenta en Twitter. Ponele un nombre
bayunco y/o un avatar donde mostrés tu cuerpo semidesnudo y llamés la
atención de los cheros con complejo de perros hambrientos.
- Escribí una Bio originalmente plagiada de otra
Bio o de algún sitio de Google. (Asegurate pasar a la página 2 del
buscador para que la mara vea que por lo menos te rebuscaste en escribir
algo chivo.)
- Inventate un HT que encienda a la mara en un
dos por tres. Todos van a buscar tu usuario y te van a empezar a seguir
porque sos lo mejor que pudo haberles pasado en sus tristes vidas.
- Pedí más seguidores. Hacé de cuenta y caso que
tus seguidores actuales son tus sirvientes y hacé que le den RT a tus
peticiones de llegar y sobrepasar tus casi 1,000 seguidores; acordate que
tu ego se incrementa proporcionalmente al número de seguidores que tengás.
- Seguí solo a unos ’30 pelones’. Qué es eso de
andar leyendo a tanta mara que no es iluminada como vos.
- Escribí los conceptos que estás leyendo en la
separata que fotocopiaste en los negocios afuera de tu Universidad. Eso te
hará ver plantoso y tus seguidores van a pensar que andás volando (aunque
después dejés la materia).
- Pedí Favs y RTs a diestra y siniestra. Las
estrellitas te deslumbran, y los RT’s te hacen sentir aceptado.
- Cuando ya no le importés a nadie, cerrá tu
cuenta actual y volvé al paso 1.
***
Mi chero y amigo del alma Óscar Martell
me escribió dos cosas que me hicieron falta:
- No te puede faltar una cuenta de Favstar. Si
la podés pagar, mejor todavía.
- Poné enlaces a tus tuits dentro de tus tuits.
¡Gracias, broder!
***
Y mi otro chero y amigo del alma
Mauricio Rodríguez recién añadió lo siguiente:
- Pedir por DM que te den #FF
- Y siguiendo la misma línea, darle
RT a los #FF que te dan tu séquito de fanáticos. Eso elevará tu ego a la
décima potencia y no cabras en tus camisas, digo por aquello de que el ego
se infla.
¡Gracias, Tito!