Voz en OFF

9.10.12

A mi perrita Fanny


(3 de abril de 200924 de octubre de 2009)



A la memoria de nuestra primera mascota,
quien falleció al ser atropellada por un idiota
en la noche del 24 de octubre de 2009.




Desde la palma de mi mano todo el mundo era tuyo
era tuyo eras todo un pequeño mundo circulando alrededor del nuestro
alrededor también del estúpido mundo de los estúpidos inhumanos

Tus pequeños ladridos al enfrentarte al Pipe
y las eternas ganas de molestar a la Pipa
quien también ya se fue por culpa de unos miserables—
los brincos que dabas al andar en el monte
no se nos olvidarán jamás jamás jamás

Qué alegría se siente tener una mascota
saber que alguien te saldrá a encontrar
saber que hay alguien que te muerde y te aruña
y te persigue y no te deja dormir y te saca carcajadas
y que ya no te cabe en la mano
y semanas después ni siquiera entre los brazos

Qué alegre tristeza saber que aun muriendo corriste hacia adentro
buscando refugio diciéndonos que no te has ido que apenas vas entrando
para quedarte dormidita así
como la última noche
en que te vimos dormir



24 de octubre de 2009.
11.50 pm.

7.10.12

Oda a los nombres de Venezuela

Los llanos requemados de febrero,
ardiente es Venezuela
y el camino divide
su extensa llamarada,
la luz fecundadora
despojó el poderío
de la sombra,
cruzó por el camino,
mientras crece
el planeta a cada lado,
desde Barquisimeto hasta Acarigua.
Como un martillo
el Sol pega en las ramas,
clava clavos celestes
a la tierra,
y como un gallo
encrespa su plumaje
sobre las tejas verdes de Barinas,
sobre los párpados de Suruguapo.

Tus nombres, Venezuela,
los ritos enterrados,
el agua, la batalla,
el sombrío enlace
de jaguar y cordilleras,
los plumajes
de las desconocidas aves
condecoradas
por la selva,
la palabra apenas entreabierta
como de pluma o de polen,
o los duros nombres
de lanza o de piedra:
Aparuren, Guasipati,
Canaima, Casiquiare,
Mavaca, o más lejos, Maroa,
donde los ríos bajo las tinieblas
combaten como espadas,
arrastran tu existencia,
madera, espacio, sangre,
hacia la espuma férrea del Atlántico.

Nombres de Venezuela
fragantes y seguros
corriendo como el agua
sobre la tierra seca,
iluminando el resto
de la tierra
como el araguaney
cuando levanta
su pabellón de besos amarillos.

Ocumare, eres ojo, espuma y perla,
Tocuyo, hijo de harina,
Siquisique, resbalas
como un jabón mojado y oloroso
y, si escogiera,
el Sol nacería en el nombre
de Carora,
el agua nacería en Cabudare,
la noche dormiría en Sabaneta,
en Chiguare, en Guay, en Urucure,
en Coro, en Bucaray,
en Moroturo. En todas
las regiones de Venezuela
desgranadas
no recogí sino
este tesoro:
las semillas ardientes
de esos nombres,
que sembraré en la tierra mía,
lejos. 


Pablo Neruda.

11.6.12

Poema XXIX, 12


Que otras nuevas y gratas impresiones
borrarán mis palabras de tu oído;
y mi dicha, mi amor, mis ilusiones,
sepultarás también en el  olvido.
Pues antes de romperse nuestros lazos
o te sea a tu vista indiferente,
te suplico, ¡mi bien!, que hagas pedazos
la pobre imagen de tu amigo ausente.
Trillanes y Arrillaga


Como todos los que han escrito alguna vez sobre la ausencia,
puedo decir que tu partida es mi muerte,
muerte en que mi alma quedó desnuda sobre la tierra
bajo la inmensidad del cielo en una noche sin luna.
Puedo visitarte a tientas en tu cuarto oscuro,
con mis ojos cafés llorando sobre tu lecho,
con mis manos buscando desesperadamente las tuyas,
con mi vida entera implorando tu presencia,
y puedo más,
conservar en mí un medido dolor y recordarte
junto a los lugares en donde estuvimos
y que aún conservan nuestras almas
cual si fueran fósiles de un amor
creado hace ya varios segundos,
y la palabra familiar de llamarte O-Coni-Co.

Pero es difícil esquivar las preguntas
de los polvorientos caminos de la Ciudad de las Nieblas,
del patio de tu casa y de la mía, de una bicicleta que nunca monté,
del Café de los Poetas, que vio nuestro abrazo,
de las copas en que bebí con alegría la embriagante bebida del incierto amor,
de los poemas que aguardan su resurrección en el Sepulcro del Olvido…,
es difícil esquivar las preguntas
que tus propios ojos me hacen en medio del silencio,
preguntas que yo ya sé,
porque fuimos un solo astro hecho de dos,
conciencia de mi alma,
lune lejana,
lejana luna.

Y en esta gran espera
que se abre cual negra rosa cuyos pétalos tardarán años en caer a tierra
para dejar que de una vez y para siempre muera esa rosa que yo creí inmortal,
tu olvido será memoria eterna en mi alma, en mi alma
dormida al amor, aguardando el beso que la despierte para siempre.
Velarás por mí, oirás mi acento a través de las paredes del silencio
y sabrás a pesar de todo que mi amor fue siempre fiel al tuyo.

Nada es mío…, me fue robada tu vida
sin que yo sepa todavía si fue una fuerza extraña,
u otro Ser (a quien llamamos Dios), o tu propia alma
la que te me llevó a un lugar que no conozco,
adonde no querías ir pero al que aceptaste ir.

Pero en mí —mar muerto que soy desde el día que te fuiste—,
quedó anclado el amor que prometió —ahora lo dudo— regresar a mi puerto
cuando cesara la tormenta.

Toda partida es el miedo de un alma
que se va muriendo a cada segundo….
el miedo de un alma dormida ¿o ya muerta?
velada por una princesa cautiva.


(23.34 hs)

6.6.12

Un poema para vos


Amada mía,
te voy a amar hasta que se seque la última gota de sangre de mi cuerpo,
cuando en la madrugada fría y tosca y llena de irreverencia
te reconozca con mis manos,
recreándote.
Te voy a asaltar
el llanto para enjugarte las lágrimas
que el sol no fue capaz de convertir en rocío.
Te voy a tomar de la cintura
y te voy a mirar a los ojos 
hasta que uno de los dos se rinda
y se entregue al otro
escanciando amor.


23.5.12

El abrazo


Cuando te abrazo, asáltame la idea
de ser hiedra que oprime a una escultura;
más, ola azul ciñendo la hermosura
de la triunfante Venus Citerea.

Más, ser círculo de oro que rodea
de un soberbio brillante la luz pura;
más, ser trozo de sombra en que fulgura
un lucero que vivo nacarea.

Más, ser del sol engarce peregrino;
más, ser paño de cáliz argentino;
más, ser sagrario de tu busto terso.

Más, ser de un alma el amoroso lazo;
y más, ser Dios cogiendo en un abrazo
la redondez sin fin del Universo.


[Salvador Rueda]

21.5.12

A mi compañera


El amor es un militante de la permanencia.
Carolina Bugnone



Sos una selva virgen.
Te voy a sitiar por todos los flancos.
Te voy a rodear con mis brazos endurecidos por los años.
Te voy a penetrar de noche arrastrándome en el musgo de tu cuerpo.
Te voy a enseñar a hablar en un lenguaje de señas,
sonidos indelebles y miradas furtivas.
Te voy a quemar la piel con las brasas de mis labios
hasta dejarte caer entre las raíces de mis dedos.
Uñas, y sangre, y carne, y muerte.
Te voy a lavar el cuerpo
con mis lágrimas y mi sudor
hasta que te despierte el alba
y me haya ido
y me esperés
de nuevo.