Voz en OFF

20.10.12

Besos



"Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas
anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia
que revientan como claveles de sombra
luego de pronto todos juntos
hundiéndose en tu gruta marina
chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo
perdiéndose como un chorro en el mar
en tu boca oceánica de oleaje caliente
besos chafados blandos anchos como el peso de la plastilina
besos oscuros como túneles de donde no se sale vivo
deslumbrantes como el estallido de la fe
sentidos como algo que te arrancan
comunicantes como los vasos comunicantes
besos penetrantes como la noche glacial en que todos nos abandonaron
besaré tus mejillas
tus pómulos de estatua de arcilla adánica
tu piel que cede bajo mis dedos
para que yo modele un rostro de carne compacta idéntico al tuyo
besaré tu ojos más grandes que tú toda
y que tú y yo juntos y la vida y la muerte
del color de la tersura
de mirada asombrosa como encontrarse en la calle con uno mismo
como encontrarse delante de un abismo
que nos obliga a decir quién somos
tus ojos en cuyo fondo vives tú
como en el fondo del bosque más claro del mundo
tus ojos llenos de aire de las montañas
y que despiden un resplandor al mismo tiempo áspero y dulce
tus ojos que tú no conoces
que miran con un gran golpe aturdidor
y me inmutan y me obligan a callar y a ponerme serio
como si viera de pronto en una sola imagen
toda la trágica indescifrable historia de la especie
tus ojos de esfinge virginal
de silencio que resplandece como el hielo
tus ojos de caída durante mil años en el pozo del olvido
besaré también tu cuello liso y vertiginoso como un tobogán inmóvil
tu garganta donde puede morderse la amargura
tu garganta donde la vida se anuda como un fruto que se puede morder
y donde el sol en estado líquido circula por tu voz y tus venas
como un coñac ingrávido y cargado de electricidad
besaré tus hombros construidos y frágiles como la ciudad de Florencia
y tus brazos firmes como un río caudal
frescos como la maternidad
rotundos como el momento de la inspiración
tus brazos redondos como la palabra Roma
amorosos a veces como el amor de las vacas por los terneros
y tus manos lisas y buenas como cucharas de palo
tus manos como esos pedazos de la noche que de pronto caen
revoloteando en la mitad del día
tus manos incitadoras como la fiebre
o blandas como el regazo de la madre del asesino
tus manos que apaciguan como saber que la bondad existe
besaré tus pechos globos de ternura
besaré sobre todo tus pechos más tibios que la convalecencia
más verdaderos que el rayo y que la soledad
y que pesan en el hueco de mi mano como la evidencia en la mente del sabio
tus pechos pesados fluidos tus pechos de mercurio solar
tus pechos anchos como un paisaje escogido definitivamente
inolvidables como el pedazo de tierra donde habrán de enterrarnos
calientes como las ganas de vivir
con pezones delicados iridiscentes florales
besaré tus pezones de milagro y dulces alfileres
que son la punta donde de pronto acaba chatamente
la fuerza de la vida y sus renovaciones
tus pezones de botón para abrochar el paraíso
de retoños del mundo que echa flores de puro júbilo
tus pezones submarinos de sabor a frescura
besaré mil veces tus pechos que pesan como imanes
y cuando los aprieto se desparraman como el sol en los trigales
tus pechos de luz materializada y de sangre dulcificada
generosos como la alegría de aceptar la tristeza
tus pechos donde todo se resuelve
donde acaba la guerra la duda la tortura
y las ganas de morirse
besaré tu vientre firme como el planeta Tierra
tu vientre de llanura emergida del caos
de playa rumorosa
de almohada para la cabeza del rey después de entrar a saco
tu vientre misterioso cuna de la noche desesperada
remolino de la rendición y del deslumbrante suicidio
donde la frente se rinde como una espada fulminada
tu vientre montón de arena de oro palpitante
montón de trigo negro cosechado en la luna
montón de tenebroso humus incitante
tu vientre regado por los ríos subterráneos
donde aún palpitan las convulsiones del parto de la tierra
tu vientre contráctil que se endurece como un brusco recuerdo que se coagula
y ondula como las colinas
y palpita como las capas más profundas del mar
tu vientre lleno de entrañas de temperatura insoportable
tu vientre que ruge como un horno
o que está tranquilo y pacificado como el pan
tu vientre como la superficie de las olas
lleno hasta los bordes de mar de fondo y de resacas
lleno de irresistible vértigo delicioso
como una caída en un ascensor desbocado
interminable como el vicio y como él insensible
tu vientre incalculablemente hermoso
valle en medio de ti en medio del universo
en medio de mi pensamiento
en medio de mi beso auroral
tu vientre de plaza de toros
partido de luz y sombra y donde la muerte trepida
suave al tacto como la espalda negra del toro de la muerte
tu vientre de muerte hecha fuente para beber la vida fuerte y clara
besaré tus muslos de catedral
de picos paternales
practicables como los postigos que se abren sobre lo desconocido
tus muslos para ser acariciados como un recuerdo pensativo
tensos como un arco que nunca se disparará
tus muslos cuya línea representa la curva del curso de los tiempos
besaré tus ingles regadas como los huertos mozárabes
traslúcidas y blancas como la vía láctea
besaré tu sexo terrible
oscuro como un signo cuyo nombre no puede decirse sin tartamudear
como una cruz que marca el centro de los centros
tu sexo de sal negra
de flor nacida antes que el tiempo
delicado y perverso como el interior de las caracolas
más profundo que el color rojo
tu sexo de dulce infierno vegetal
emocionante como perder el sentido
abierto como la semilla del mundo
tu sexo de perdón para el culpable sollozante
de disolución de la amargura y de mar hospitalario
y de luz enterrada y de conocimiento
de amor de lucha de muerte de girar de los astros
de sobrecogimiento de hondura de viaje entre sueños
de magia negra de anonadamiento de miel embrujada
de pendiente suave como el encadenamiento de las ideas
de crisol para fundir la vida y la muerte
de galaxia en expansión
tu sexo triángulo sagrado besaré
besaré besaré
hasta hacer que toda tú te enciendas
como un farol de papel que flota locamente en la noche"

9.10.12

Arresto domiciliario (in)voluntario (?)


El tema de la lluvia es de los más comentados en estos días. Llueve y la ciudad se vuelve un caos y en el campo ocurre una de las tantas cosas que nunca voy a poder entender aunque lea todos los manuales existentes: crecen los árboles que sembré, poco a poco. Estoy lejos de mi casa (léase, de mi propia casa, esa pequeña construcción que logré construir hace tres años y que, espero, se irá expandiendo mientras esté con vida y tenga dinero para comprar los materiales de construcción), pensando en cosas vanas y oyendo cómo las gotas de lluvia danzan afuera. Más tarde (los husos horarios no son mi especialidad) llamaré a mi papá, intercambiaremos anécdotas de San Salvador y Chicago, le preguntaré cómo se siente, cómo le fue en el trabajo, si llegó con bien, si no había tráfico, y él me preguntará por las noticias locales, por el partido de La Selecta (ojalá que no se vuelva un fiasco para la afición cuando al final de los noventa minutos el árbitro diga que el partido se acabó), y al final de la plática le voy a decir que lo quiero, que lo extraño, y que ‘al rato nos echamos un café juntos’.

Tengo, como dice Óscar (@oscarmartell), 'nostalgia de patria y de familia', incluso estando dentro de estas fronteras que cada día se me hacen más agobiantes y teniendo a mis seres queridos cerca de mí. Hace mucho que no leo los periódicos ni veo los noticieros locales, y no es porque no me importe lo que sucede acá, sino que es por la única y sencilla razón que esta realidad no merece seguir siendo contada una y otra y otra y otra vez. ¿No les aburre ver las noticias y darse cuenta de los asesinatos, robos, violaciones, policías que matan a sus parejas (el último que escuché tenía más de cuarenta años y su pareja tenía tan sólo quince años), alcaldes (sí, con minúsculas) que se suben los sueldos, partidos políticos que dan vergüenza, hambre, pobreza, miserias, traiciones…, y tantas cosas más. Desconozco este país. No me reflejo en él. No me siento ‘orgulloso de ser salvadoreño’, no bajo estas circunstancias.

No estoy diciendo que voy a huir como un cobarde y que no le voy a hacer frente a lo que se me venga encima. No. Lo que estoy diciendo es que a veces, sólo a veces, me da rabia e ira e impotencia por todo lo que pasa y hasta cierto punto no sé si estoy aportando o estorbando a que mi entorno (ahora estoy escribiendo como un intelectual fresón wannabe) mejore. Llueve y hace frío y podría estar viendo las noticias (por ejemplo a Mónica Casamiquela tartamudeando mientras lee del prompter), oyendo la radio (¿cuál radio me sugieren que oiga? ¿La UPA?), leyendo algún libro (cosa que he dejado de hacer y me avergüenza confesarlo), o quizá estuviera dormido (como me ocurre cuando estoy en medio de la ‘soledad’ del campo, que ya a las ocho de la noche lo único que veo es la cama y las almohadas y las colchas y eso), así, sin hacer nada.

Volviendo al tema de mi padre, él es uno de los hombres que más admiro. ¿Se dieron cuenta que vino a visitarnos luego de estar fuera del país durante casi quince años? Eso fue algo increíble (no sólo porque al fin pudo viajar, sino que porque yo recuerdo haberle dicho por teléfono que no le iba a creer que vendría si no lo veía salir por la puerta de ‘Arrivals’ del aeropuerto) y que marcó un rumbo distinto de mi vida. Imaginate pasar casi quince años sin ver a tu papá, sin tenerlo cerca, sin poder disfrutar una caminata por las calles polvorientas de esta ciudad sin nombre, sin poder tomarte un café y reírte y reflejarte en el hombre que se parece tanto a vos (o, mejor dicho, a quien me parezco tanto). Lo extraño, y mucho, y sé que se fue (como la mayoría de padres y madres y primos y tíos) para poder darnos ‘algo mejor’ a nuestra familia. Ya estoy ‘grande’, digámoslo así, y ya no necesito ese ‘algo mejor’ que tanto me ayudó para poder estudiar la escuela básica, el bachillerato, la Universidad, etc. Lo que necesito es tener a mi padre cerca (no viviendo con él y mi madre, porque esa casa les ha costado a ellos y yo quiero que mi casa me cueste a mí), contarle mis problemas, preguntarle cosas, abrazarlo y decirle que lo amo. Extraño a mi padre, y me da cólera no poder viajar (intenté pedir una visa en la embajada gringa hace años y me la negaron diciéndome que era muy joven para salir del país), y permanecer encerrado aquí, como en un arresto domiciliar permanente.

Este país es un encierro que nos vuelve locos a todos, aunque casi nadie quiera reconocer que eso sucede. Me gustaría saber si no soy el único que se siente así, aunque dudo que haya alguien dispuesto a ‘hacerme barra’ con estas tonterías que estoy escribiendo en la noche de un martes de un octubre que no quiere que eleve piscuchas y vuelva corriendo a los días de mi infancia.


Un fiasco todo. O quizá no.


Gracias.


Salú. 

A mi perrita Fanny


(3 de abril de 200924 de octubre de 2009)



A la memoria de nuestra primera mascota,
quien falleció al ser atropellada por un idiota
en la noche del 24 de octubre de 2009.




Desde la palma de mi mano todo el mundo era tuyo
era tuyo eras todo un pequeño mundo circulando alrededor del nuestro
alrededor también del estúpido mundo de los estúpidos inhumanos

Tus pequeños ladridos al enfrentarte al Pipe
y las eternas ganas de molestar a la Pipa
quien también ya se fue por culpa de unos miserables—
los brincos que dabas al andar en el monte
no se nos olvidarán jamás jamás jamás

Qué alegría se siente tener una mascota
saber que alguien te saldrá a encontrar
saber que hay alguien que te muerde y te aruña
y te persigue y no te deja dormir y te saca carcajadas
y que ya no te cabe en la mano
y semanas después ni siquiera entre los brazos

Qué alegre tristeza saber que aun muriendo corriste hacia adentro
buscando refugio diciéndonos que no te has ido que apenas vas entrando
para quedarte dormidita así
como la última noche
en que te vimos dormir



24 de octubre de 2009.
11.50 pm.

7.10.12

Oda a los nombres de Venezuela

Los llanos requemados de febrero,
ardiente es Venezuela
y el camino divide
su extensa llamarada,
la luz fecundadora
despojó el poderío
de la sombra,
cruzó por el camino,
mientras crece
el planeta a cada lado,
desde Barquisimeto hasta Acarigua.
Como un martillo
el Sol pega en las ramas,
clava clavos celestes
a la tierra,
y como un gallo
encrespa su plumaje
sobre las tejas verdes de Barinas,
sobre los párpados de Suruguapo.

Tus nombres, Venezuela,
los ritos enterrados,
el agua, la batalla,
el sombrío enlace
de jaguar y cordilleras,
los plumajes
de las desconocidas aves
condecoradas
por la selva,
la palabra apenas entreabierta
como de pluma o de polen,
o los duros nombres
de lanza o de piedra:
Aparuren, Guasipati,
Canaima, Casiquiare,
Mavaca, o más lejos, Maroa,
donde los ríos bajo las tinieblas
combaten como espadas,
arrastran tu existencia,
madera, espacio, sangre,
hacia la espuma férrea del Atlántico.

Nombres de Venezuela
fragantes y seguros
corriendo como el agua
sobre la tierra seca,
iluminando el resto
de la tierra
como el araguaney
cuando levanta
su pabellón de besos amarillos.

Ocumare, eres ojo, espuma y perla,
Tocuyo, hijo de harina,
Siquisique, resbalas
como un jabón mojado y oloroso
y, si escogiera,
el Sol nacería en el nombre
de Carora,
el agua nacería en Cabudare,
la noche dormiría en Sabaneta,
en Chiguare, en Guay, en Urucure,
en Coro, en Bucaray,
en Moroturo. En todas
las regiones de Venezuela
desgranadas
no recogí sino
este tesoro:
las semillas ardientes
de esos nombres,
que sembraré en la tierra mía,
lejos. 


Pablo Neruda.

11.6.12

Poema XXIX, 12


Que otras nuevas y gratas impresiones
borrarán mis palabras de tu oído;
y mi dicha, mi amor, mis ilusiones,
sepultarás también en el  olvido.
Pues antes de romperse nuestros lazos
o te sea a tu vista indiferente,
te suplico, ¡mi bien!, que hagas pedazos
la pobre imagen de tu amigo ausente.
Trillanes y Arrillaga


Como todos los que han escrito alguna vez sobre la ausencia,
puedo decir que tu partida es mi muerte,
muerte en que mi alma quedó desnuda sobre la tierra
bajo la inmensidad del cielo en una noche sin luna.
Puedo visitarte a tientas en tu cuarto oscuro,
con mis ojos cafés llorando sobre tu lecho,
con mis manos buscando desesperadamente las tuyas,
con mi vida entera implorando tu presencia,
y puedo más,
conservar en mí un medido dolor y recordarte
junto a los lugares en donde estuvimos
y que aún conservan nuestras almas
cual si fueran fósiles de un amor
creado hace ya varios segundos,
y la palabra familiar de llamarte O-Coni-Co.

Pero es difícil esquivar las preguntas
de los polvorientos caminos de la Ciudad de las Nieblas,
del patio de tu casa y de la mía, de una bicicleta que nunca monté,
del Café de los Poetas, que vio nuestro abrazo,
de las copas en que bebí con alegría la embriagante bebida del incierto amor,
de los poemas que aguardan su resurrección en el Sepulcro del Olvido…,
es difícil esquivar las preguntas
que tus propios ojos me hacen en medio del silencio,
preguntas que yo ya sé,
porque fuimos un solo astro hecho de dos,
conciencia de mi alma,
lune lejana,
lejana luna.

Y en esta gran espera
que se abre cual negra rosa cuyos pétalos tardarán años en caer a tierra
para dejar que de una vez y para siempre muera esa rosa que yo creí inmortal,
tu olvido será memoria eterna en mi alma, en mi alma
dormida al amor, aguardando el beso que la despierte para siempre.
Velarás por mí, oirás mi acento a través de las paredes del silencio
y sabrás a pesar de todo que mi amor fue siempre fiel al tuyo.

Nada es mío…, me fue robada tu vida
sin que yo sepa todavía si fue una fuerza extraña,
u otro Ser (a quien llamamos Dios), o tu propia alma
la que te me llevó a un lugar que no conozco,
adonde no querías ir pero al que aceptaste ir.

Pero en mí —mar muerto que soy desde el día que te fuiste—,
quedó anclado el amor que prometió —ahora lo dudo— regresar a mi puerto
cuando cesara la tormenta.

Toda partida es el miedo de un alma
que se va muriendo a cada segundo….
el miedo de un alma dormida ¿o ya muerta?
velada por una princesa cautiva.


(23.34 hs)

6.6.12

Un poema para vos


Amada mía,
te voy a amar hasta que se seque la última gota de sangre de mi cuerpo,
cuando en la madrugada fría y tosca y llena de irreverencia
te reconozca con mis manos,
recreándote.
Te voy a asaltar
el llanto para enjugarte las lágrimas
que el sol no fue capaz de convertir en rocío.
Te voy a tomar de la cintura
y te voy a mirar a los ojos 
hasta que uno de los dos se rinda
y se entregue al otro
escanciando amor.